domingo, enero 12, 2014

Nube, un Mar de Mujeres. Antología de Poesía Femenina

Una selección realizada por la poeta Rosario Troncoso  y editada por Ediciones en Huida en su colección Flor escogida. 
Índice de poetas
Amaya Blanco, Ana Isabel Alvea, Ana Pérez Cañamares, Ana Rodríguez Callealta, Carmen Moreno, Inma Calderón, Isabel de Rueda, Isabel Ordaz, Josefa Parra, Julia Conejo, Luisa Futuransky, Olga Bernad, Raquel Lanseros, Rocío Hernández Triano, Rosario  Perez Cabaña, Sara Castelar

Prefacio: Antonia Viñez Sánchez

Con las poetas: Carmen Moreno, Rocío Hernández Triano, Inma Calderón, Isabel de Rueda, Rosario Troncoso

presentación de Nube en Sevilla




Declaración de intenciones y agradecimientos


    Quiero pensar que coordinar una antología es siempre una bonita labor y un acto de valentía, para ensombrecer mis propios pasos y los ajenos, ni caer en los malos presagios sintiendo que, quizás, todo aquello que emprendo, son temeridades. Valientes o no, Nube es un capricho muy personal. Y así ha de considerarse.                                                                                                                                         

     Los amigos de Ediciones en Huida han confiado en mi trabajo, respetando y apoyando mi decisión de seleccionar un puñado  de nombres, de mujer en este caso concreto, de la poesía que se hace hoy y ahora,uniéndolos en un solo libro. Voces distintas, diversas pero no dispersas, sino formando parte de un   proyecto que es todo un regalo.                                                                                                                                   
       Suele decirse,  la más de las veces para quedar bien con aquellos autores que no se encuentran en índice de una antología,  que son todos los que están,  pero no están todos los que son. Me uniré a esta fórmula tópica, para quedar bien también, si es posible, pero porque así  lo siento. Y es que son, seguro, muchas compañeras las que no están, muchos nombres que están fuera. Pero no descarto, si es   que perdonan el agravio de no haberlas elevado a ser nubes conmigo desde el principio, incluirlas en otro   volumen. Todo se andará.
                                                                                                                                                         
     Pero ahora, son las que son, y el criterio es el rigor y la calidad, siempre.                                                      
     Tengo la suerte, y el honor, de que algunas sean amigas personales.  Otras, aún virtuales. Pero todas, han llegado a mí a través de los cauces de la admiración que me inspiran como autoras, a través de su labor   literaria. Todas inspiran, me inspiran.Y es una gloria compartir el sueño con ellas.                                   

    Por eso, no me queda otra que agradecerles profundamente que me hayan permitido contar con sus versos, piezas necesarias para montar este puzzle precioso. Poetas completas, todas, cuyo éxito y proyección sobrepasa los límites del pesimismo recalcitrante empeñado en ver en la Poesía un género menor. No lo es.   

Nube es uno de esos libros que yo quisiera encontrar en una librería. Y aquí está.

Gracias a todas las que estáis, amiga. Por estar y por ser.

Gracias a Ediciones En Huida, por toda la paciencia, por el respeto y por hacer de la Literatura un lugar confortable.

Es todo. Para todos.

                                                                
                                                                                               Rosario Troncoso
                                                                                                      Puerto Real, noviembre de 2013









miércoles, diciembre 18, 2013

Cinco Poemas para la Navidad


El beso                           

Nada abriga tanto como un beso
en este extraño espacio de diciembre.
Como el beso delicioso de la leche
o de la mirra,
como el beso mismo de unos labios
volviéndose racimos.
Nada importa tanto, si en Belén
el verbo se nos llena de preguntas
y un establo es otro interrogante,
y un sonido lejano de panderos 
se nos filtra
como un tierno arco iris .








Un niño lejano



Adversos eran los vientos
cuando el gallo en un portal cantaba.

Las fronteras del hielo marcan el paso
y entre la gente
                      un niño
lejano en otra tierra discurría
como un feliz insecto.
adversos eran los vientos
y en Belén
hay un niño que llora .
            ¡Quién lo escucha!





Ideales


Resucite la luz, se abran 
los dedos limpios.
Se encarne en la garganta la pureza,
florezcan los rosales,
dejemos abrir la noche,
que pase
         el sueño;
el que vuela,
el que roza nubes y engulle
estrellas en el aire




Astros macerados 


Vuelve la estrella y nada es frío.
La leña está en los ojos de estos días
bellísimos de invierno.

¡No arranquéis abetos, ni sequéis 
el profundo sentir de las orillas!

La Navidad sedienta toca al mundo
su corazón remoto,
fulgen las canciones de otros días
sueñan en nuestras manos
el retorno constante.

Astros macerados con el fuego dulce
de los cirios.



La estrella


Se eriza diciembre y la ventisca
ha dejado su rastro.
Símbolos que acuden cada año
en estas fechas frías.

-Solo una luz nos cabe en la mirada-

Desde oriente
una estrella nos recuerda
los glaciares caminos,
las míseras llanuras de los desposeídos.

Mis labios 
buscan al niño en la ciudad de Judea,
bajo el frío desnudo de algún árbol,
impaciente de flautas y jardines.



Isabel de Rueda

martes, noviembre 19, 2013

Poesía contra la violencia de género

Algunos de los poemas que tuve ocasión de leer en el II ciclo de Poesía frente a la Violencia de Género, organizado por la poeta Rafaela Hammes Castillo en Córdoba.

Porque como Celaya, pienso que la poesía es una arma cargada de futuro, un arma capaz de generar conciencia y por ello, feliz de participar en estas jornadas que conducen entre otras cosas a la reflexión.

                      I

Un aura
de siniestro ataúd la encadenaba
a la ingrávida sombra
después que la ruptura de amor aventara
las negras mansiones de nubes,
los palacios de escombros
que había entre sus manos.
Barrer
 uno a uno los cristales
afilados del odio suponía vencer...
rehacer otra luz,
caminar
de otra forma distinta.
Suponía
         nacer,
olvidar cementerios, dar dos pasos, subir
allí en la escalinata
de sus mismos pechos y respirar,
como si nunca el odio
le enviara misivas, diminutas
estampas otoñales, tan obscenas
como la misma muerte.











-Este II poema se inspira en una época... en ese mundo en blanco y negro  que le tocó vivir a esa linda y extraordinaria  mujer que fue mi abuela.


                        II

La vejez
vestía entonces con los flecos
de afanosas toquillas.
Un rodete
cincelado en la nuca y las mujeres,
amas de casa todas,
despertaban de sus sueños primeros.
Eran tiempos quebrados y la guerra
como un vientre rugía su dolor desmedido.
Luego, uno a uno los chiquillo
caminaban llorosos
                  y los poetas
eran idos
o eran muertos ante los ojos
de todas las choperas.
Yo aún no había nacido y las mujeres
más que nunca
persignaron sus frentes e invocaron
a ese Dios depravado y sordo.




                     III

Porque todo era tuyo mis palabras
de mi se fueron yendo lentamente.

De mi se fueron yendo los romances,
las cuartetas primeras, el balbuceo
de todos los sintagmas que me habitan.

Así la fuerza de la muerte
                            trajinaba...

Porque todo era tuyo recogiste
de mis versos el agitado sueño.

La pulpa desolada es lo que queda,
y esta mudez salobre y esta manera
de llorar temprano.


                               Isabel de Rueda

domingo, octubre 20, 2013

OÍR AL MAR

                                                                                         ¿De dónde he venido? Sigue en pie la pregunta.
                                                                                                                                          J.W. Goethe






                                 Inmersión I


                      Llegar al mar y sumergirte
                     decrépita de años y de misterios.
                     Sentir gozoso el tiempo y los alados
                     caballos de las fuentes.








           

              Inmersión II


Volver al agua de las fuentes,
saberte renacida, cuando tarde,
la niña con sus flores aparezca
y la sed de sus labios se te muestren
como un patio de rosas.


             Oír al mar I


Saber oír al mar entre las olas
de tus vidas pasadas. Que no seas
un Adán de silencio en el espejo
antiguo de tu rostro.


           Oír al mar II


Llegar de nuevo a ti en la primera
partícula de un verso,
en la música errante de las aguas
que engendrara los tiempos
y comprenderte,
en la esfera terrestre de unos ojos
o de un gran pez
                        sostenido de lluvia.


            Mirarme


Observar al mar, mirarme
en las conchas raídas de abrazos,
o en los dedos flotantes de un niño
jugando en la arena.

(Del libro Pizarras de Agua)

domingo, junio 23, 2013

SOLSTICIO DE VERANO 2013

                                                        






Si realmente, como muchos así lo piensan existiese un dios. Un ente superior y omnipotente,  pienso que, éste no podría ser otro, sino un dios Solar.

Esto es también lo que debieron pensar todas las culturas en su más remoto origen. Llámese a este dios Hindra, Helio, Ra, Apolo, Horus, Jesucristo...

Un dios de luz, portador de la antorcha, sabedor y alumbrador del enigma del que somos presos y que hoy, un año más, nos reúne en este mágico ritual de manos.

Da igual si este dios Solar fuera conducido por una barca como pensaban los antiguos egipcios o por un carro de oro, como decían los griegos, tirados por dorados caballos o por unos bellísimos toros de fuego, porque todos son Uno.


Sin embargo, hoy más que nunca, quiero hacer alusión a ese dios antropomorfo de la cultura griega,  ese dios del Olimpo llamado Apolo, creador de la lira y la poesía, vencedor de tinieblas, dador de luz. Esa luz tan necesaria para generar la lluvia, hacer brotar los campos, las fuentes, los ríos. Capaz de generar jardines, crear oráculos en el interior de nosotros mismos, con el mismo poder para matar a la serpiente Pitón que para abrir balcones, puertas entre la bruma de nuestro propio ser.

Brindar y festejar al Sol en la cosecha de una amplia sonrisa, en la poesía, en la música...juntando manos, tocando amigos.

Festejar al Sol y creer siempre en la utopía de saltar el fuego a través, porqué no, de esta ofrenda lírica, de este rito también de purificación que es la poesía.



Isabel de Rueda

miércoles, diciembre 12, 2012

Preciosa reseña escrita por el escritor Manuel Carmona sobre mi libro de poemas "A propósito del espejismo"


    El poemario de Isabel de Rueda A propósito del espejismo ha sido galardonado con el XIX
premio Nacional de poesía Acordes.  Que un premio lleve ya dos décadas de vida es síntoma de salud y calidad, ya que muestra el interés por la poesía y el fomento de ella tanto entre quienes lo convocan -El ayuntamiento de Espiel- como entre los artistas participantes. El diseño del poemario es elegante y sencillo, atrae cuando se visualiza su cubierta y se van pasando páginas durante la lectura, la letra gris marfil usada para el libro, el nombre de Isabel y la serigrafía dotan de belleza y de claridad a la presentación estética del libro. Resulta realmente hermoso el grabado de una figura de corte grecolatina concebida desde la óptica del estilo de los años veinte, sobresaliendo también la palabra Ágora, un concepto, que por cierto, estamos viendo renacer por toda Europa y el Mundo en los últimos años a raíz de la serie de manifestaciones públicas y reuniones privadas de las que venimos participando millones de personas para buscar soluciones a las circunstancias que estamos viviendo. La solapa de la cubierta nos avisa de la larga trayectoria poética de Isabel, que ha sido galardonada con otros premios y accésit, y ha publicado su obra con editoriales del prestigio de Vitruvio.

   A propósito del espejismo está estructurado en tres bloque presentados con los encabezamientos de  El ausente, La ventana y El báculo. En el primero de los bloques, que arranca con un verso de Pablo Neruda -en este sentido la obra está sazonada con versos de poetas clásicos a quienes Isabel rinde así su peculiar homenaje-, la poeta se radiografía así misma a través de sus poemas. Recurre al símbolo de los espejos para mirarse en su interior y mirar a los demás y al mundo. Dialoga con esa sucesión de artistas que le precedieron y que se han convertido en referentes personales porque ellos también se enfrentaron a la mayoría de situaciones con las que ella ahora se encuentra. Vemos pasar durante la lectura de esa serie del poemario no solamente a Isabel sino también a Carlos Marzal, Alejandra Pizarnik, Man de Camelle, Van Gogh, Alfonsina Storni, Virginia Wolf y Vicente Aleixandre. En esta primera parte, arranca con el poema de  "Visiones" en el que plantea las circunstancias a las que tiene que enfrentarse la pareja para salir adelante. Emplea una imagen cargada de simbolismo y de fuerza para expresarlo

                                                     Cerrar el corazón a los intrusos
                                                     destructores del sueño

   La sensibilidad y la inteligencia de Isabel también se muestran a la hora de ir dotando de unidad narrativa al poemario en su conjunto y en cada una de sus partes. Lo apreciamos en la propia elección de los citados encabezamientos. Si el ausente puede ser la pareja que se ha perdido, o el amigo que murió, o aquel que fuimos. El báculo simboliza ese apoyo al que recurrimos en nuestra vejez cuando ya vamos cargados de historias de vida, de trayectorias vitales. Su formación filosófica, su entusiasmo por la obra de María Zambrano y su capacidad para madurar las experiencias de la vida a través de la poesía se reflejan en detalles decisivos como estos. Todos los que fuimos y somos recurren al báculo para apoyarse y recorrer esa parte del camino vital. Y los temas y las razones vitales se van sucediendo, reencontrándose y convergiendo en cada uno de los bloques temáticos del poemario. Por eso en La ventana con el poema Del amor nos plantea como se descubre el amor auténtico, ese que desata las ilusiones, las esperanzas y el deseo entre felinos amantes.

                                                y como cabe el olor de los peces
                                                en el atril del verso
                                                comprendí
                                                que a tu lado todo el sueño cabía.

Y continua Isabel buscándose y mostrándose a quien le leee como cuando con transparencia se  nos sitúa entre nosotros durante el proceso creativo de la escritura. Si Velazque, entre otros, se presentaba en algúnos de los cuadros para ofrecernos también su perspectiva de la escena; o el homenajeado Van Gogh nos trasladaba a su cuartlo de Arlés; ella nos pone delante de ese cuaderno blanco ante el que se sienta cada jornada para llamar a las vivencias por su nombre y en ese silencio ella se encuentra consigo mismo, con sus amigos Fernando Pessoa, Álvaro Quintero, Antonio Machado, Borges y Lorca. Su mirada es íntima, profunda, y analiza como va evolucionando. En el espejo se ve a ella, su rostro, pero sobre todo su condición, su ser interior. Esas vivencias que la han forjado. Y si algún día no encuentra la luz personal, recurre al faro de la poesía. Esa ya escrita y la que está por escribir.

   Ahora te toca a ti querido lector a cerrar el círculo y encontrarte con la lectura de A propósito del espejismo.


Manuel Carmona Rodríguez

domingo, diciembre 02, 2012

PIZARRAS DE AGUA - Nuevo libro de Poesía de la Jerezana Isabel de Rueda I Premio de la Editorial Autores Premiado







Jesús Moracho e Isabel de Rueda



Isabel de Rueda nos regala en esta obra Pizarras de agua una poesía cargada de belleza y sensualidad que huye del confusionismo y la retórica con un lenguaje claro y directo. Un libro que recrea una atmófera poética llena de matices y recursos con un estilo muy cuidado y actual que indaga enlas preocupaciones del ser humano por las cosas que dan sentido a la existencia.



Momento del acto de entrega

En Pizarras de agua los acuíferos y mares interiores desnudan a un ser que evoca los azules y transparencias de los tiempos que graban nuestra memoria: los olores de la niñez, el iris aprendido en pos del sueño, la sed de los deseos surgida del poema, el amor que se esparce y se concentra al unísono...

Estupenda reseña escrita por el poeta Manuel Senra, miembro del jurado del que fue ganador mi libro Pizarras de Agua







Con Pizarras de agua mereció la poeta jerezana Isabel de Rueda el I Premio de "Autores premiados Editorial".

Es la suya una poesía bella y sensual que se mueve en las antípodas de esa retórica trasnochada o cursi -insoportable siempre- y toma atajos menos espinosos, a la vez , con sencillez machadiana, emplea un lenguaje claro y directo. De este modo va creando una atmófera poética colmada de matices y recursos -con un estilo cuidado y actual- al tiempo que indaga en las preocupaciones del ser humano por las cosas que dan sentido a la existencia.

La naturaleza y el amor son dos constantes en su obra. Y ahondando un poco, se ve enseguida que se trata de un poemario tan lúcido como fresco; y tan enriquecido con bellas y originales metáforas, como de extraordinaria creatividad imaginativa. Mimbres tan bien entrelazadas hacen que surjan momentos que emocionan sinceramente all lector.

El agua es -río, mar, arroyo, fuente, lluvia, nieve- un icono que conjuntamente con el  amor y la naturaleza, construyen ejes en torno a los cuales giran los sentimientos de su yo poético: la mano firme con que abre las ventanas de cada verso y, de ese modo, va creciendo Pizarras de agua, sin duda, hermoso poemario que tratamos hoy.

El libro que se divide en dos partes: la primera se titula Acordes de agua y Oír al mar compone la segunda. En esta, la presencia del mar surge como una naturaleza medular y epifánica. Pero en el primer poema del libro; La fuente, ya comienza a notarse una poesía reflexiva, gracias a su honda experimentación con el lenguaje. El poema titulado Ungida en agua, la autora evoca recuerdos de la primera juventud. Cito: correr por los jardines de los trece años /  jadear / por oscuros arriates aquellos versos / y ser princesa / con tu lápiz de labios y aquella blusa / que marcara tus pechos incipientes. o el segundo verso de la última estrofa:...de loca muchachilla ungida en agua. O en el poema El beso, salpicado de gotas de romanticismo: / Como una enferma flor un beso helado / un glaciar / un beso que no es beso / remando hacia otra orilla. Y de nuevo aparece otro poema que evoca su juventud (dedicado en este caso a su madre): El río de Cartuja: /...me enseñaste / a preñarme de azul en lo colores / acuíferos de un río.../

La segunda parte del libro, poco cambia de cuanto ya hemos comentado en la primera. Continúan los poemas normalmente cortos, siempre con la presencia del mar, aunque también el amor, la naturaleza, los sueños...

En el poema que da título al libro, Pizarras de agua, cito: Yo tengo una palabra en la garganta / una pizarra / de agua entre mi lengua, la demencia / de un sueño tengo entre mis labios.

Finalmente decir que la obra poética de Isabel de Rueda la compone un buen número de títulos, entre otros  Al viento (Carmona 2001) ; Tu silencio en voces (Madrid, Vitruvio 2006) ; Pisadas sobre lienzo (Jerez Frontera, EH Editores 2008) A propósito del espejismo (Espiel, premio Acorde 2011)

Manuel Senra


Acto de entrega del I  premio  Editorial Autores Premiado al libro Pizarras de Agua

Onofre Rojano, Jesús Moracho, Isabel de Rueda y Manuel Senra

miércoles, octubre 10, 2012

Presentación en Jerez del libro A propósito del espejismo


 

 


Una suerte sentirme tan bien arropada por la familia, los amigos y las personas que realmente quiero...

Gracias, JM, Mari Carmen, Celia, Mariela, Cristián, Álvaro... a todos los amigos que vinieron, algunos de bien lejos, e hicieron posible y visible la magia de este día.


Aquí os dejo las emotivas y cariñosas palabras de presentación escritas por el poeta Álvaro Quintero  



 A PROPÓSITO DEL ESPEJISMO

Yo, como lector agradecido y como alumno por el tiempo vitalicio del asombro, he de confesar esta noche la alegría que supone para mí compartir estas palabras con vosotros. Lo único que pretendo en esta confesión es regresar a la alegría que me produjo adentrarme a las habitaciones del libro de Isabel, cuartos A propósito del espejismo, que son hermosos espejos cóncavos y convexos donde el hombre y sus maneras son delicadamente atrapados en los pasillos donde la metáfora orea y salmodia ciertos umbrales donde la palabra asiste a nuestra más grande caídas en el tiempo, a las más delicadas ascensiones en el territorio de la poesía.

Conmueve comprobar que el acto de la presentación del poemario A propósito del espejismo de Isabel de Rueda, no es solamente un acontecimiento para la autora, una revelación para los aquí presentes y una lectura de culto para los futuros lectores de la obra.

Aquí hay algo más que la celebración de un excelente libro y me tomo la licencia de apresurar un contenido inicialmente ajeno para muchos de vosotros. Contenido que tiene que ver directamente con la autora, su familia y la de los amigos íntimos que esta noche la acompañan. Ella, Isabel de Rueda, creyó conveniente que en la presentación de su poemario debería estar acompañada de las personas que de alguna manera son cómplices no solamente de su quehacer literario, sino que estuvieran tocados finalmente por una sensibilidad común: La música de la amistad y la intuición poética como una forma de conocimiento. Muchos de los amigos y familiares de Isabel, de antemano saben que hago directa alusión a Mariela y Cristián, amigos que no solamente han enriquecido su universo personal, sino,-he ahí la fortuna de ella, que también es la nuestra-, nos han recordado que somos "hijos del mismo cielo, de la colina, del principito, hermanos de la luna y el padre sol" y de un tiempo acá marqueses de un singular condado: el Río Viejo. Reino o ínsula de las letras, éste último entresacado de un común asombro: el de levantar a pesar de la guasa de Platón y de la filosofía, una república donde poesía y filosofía presidan el estado de ánimo de los ciudadanos.

Este comentario no está sacado de la chistera del escudero oficial del condado, es una prolongación, así lo creo yo, de una preocupación cara a la poesía de Isabel, a su continua búsqueda de la razón poética, método éste último que bellamente enunciara María Zambrano es su libro Filosofía y poesía razón- poética, creo recordar, se construye como el método adecuado para la consecución del fin propuesto: la creación de la persona. Ambos temas abordados con amplitud, aglutinan como adyacentes todas las demás cuestiones tratadas. Así, la creación de la persona se relaciona estrechamente con el tema de lo divino, con el de la historia y con la fenomenología de los sueños, y la razón-poética con la relación entre filosofía y poesía o con la insuficiencia del racionalismo. Así es que no es gratuito invocar en una nota ligera la importancia que tiene para la autora la presencia de estos amigos, como de los amigos que han dejado una impronta en este libro de autores y personajes que habitan a lo largo de la obra, donde Isabel con la mansedumbre de la luz y la lucidez esquiva de la sombra, invoca a Pablo Neruda, Carlos Marzal, Alejandra Pizarnik, Man de Camelle, Van Goht, Alfonsina Storni, Virginia Woolf, Vicente Aleixandre, Fernando Pessoa.

Semanas previas a esta presentación tuve la fortuna de compartir con Isabel una preocupación que siempre la asiste cada vez que sale a colación, la palabra poesía. En esa ocasión como en casi todas tuvimos que rendirnos a la noble evidencia de que no podemos definir la poesía, sino a partir de lo que ella no pretende y seguramente no es, ni será, de su camino y recodos hermosamente injustos, y paradójicamente ambiguos. La poesía -nos aventuramos a declarar en esa ocasión- es ese dejar correr el tiempo de la razón en la sinrazón de un reloj de sombra. Es un eterno balbucir, como bellamente lo expresara San Juan de la Cruz, en boca de la esposa cuando pregunta por el esposo en un hermoso pasaje de su Cántico Espiritual. La poesía es, comentábamos en su momento, un balbucir, un continuo tartamudeo, pa poesía no hace más que responder como puede con "admiración y extrañeza", balbuciendo. Y el libro A propósito del espejismo, es un hermoso balbucir y un decir diciendo...

Desde esa noble imposibilidad levanta Isabel unos conmovedores poemas que visitan el libro como exigentes invitados, algunos de ellos como sibaritas de la sensibilidad exigen "tener un cuarto propio, escribir los círculos y las sombras de aquel huésped que vaga por las noches y que golpea la puerta del poema".

Un huésped grato y caro a la historia de la sensibilidad y cuya visita es asumida como una revelación en una morada del libro de Isabel, el la locura, dama extraordinariamente locuaz y perfectamente audible en la obra.

Toda risa dibujada en el mapa del rostro humano -escucho que dicta Isabel a medida que avanzo y retrocedo, callo y medito, cuando el libro avanza cae y medita junto a la hoguera donde los huéspedes más aventajados orean la piedra de la locura- toda risa dibujada  en el mapa del rostro que he visitado es saludablemente sospechosa para el teólogo del alma que intuye en la comisura del labio la profanación de un axioma, la determinación final que se ha buceado en los corredores de la nada.

Todo sintagma incongruente que exhibe la impudicia alcanzada en el poemario A propósito del espejismo revela la señal inmaculada del ser que se ha aventurado por los intrincados caminos del absurdo: espejo lascivo que sin piedad, ni moral alguna, delata nuestros más íntimos afanes de esconder la ceniza siempre alerta en la geografía de la burla y en la cartografía de la palabra que nos delata.

Para ingresar en los dominios de la sinrazón de la razón poética, que propone Isabel, al césped inmaculado de la aridez fecunda, para cultivar el clamor en la sombra esquiva de los insomnios, para insultar con solvencia desde la cátedra de los variables humores de las horas frías del verano, para rendir homenaje a la convalecencia de las palabras y atravesar el palacio de justicia donde la balanza se inclina según el humor del día, para el que desee capturar la tranquilidad del anacoreta que riega los pasillos del palacio con la bruma de los días en flor, y ascienda sin dificultad peldaño abajo y escale la duda del peldaño incierto de la sensata duda, Isabel exige que paguemos el impuesto con las muecas del rostro y las mudanzas del alma.

Para terminar aspiro que el Ausente que habita en nuestros corredores más íntimos apoyado en el Báculo de la metáfora reciba por el ojo de la Ventana el suburbio de voces y la algarabía de sombras que esta noche nos saludan con la mueca grata de los que asisten a A propósito del espejismo de Isabel de Rueda.



 Mariela González acompañada al chelo por Cristián Martinez Fragnaud
  Alvaro Quintero

viernes, agosto 24, 2012

En la ruta del Pandero Cuadrado

P




Un paseo fugaz hacia el silencio extraño de aquel pueblo me llevaba
por las calles estrechas, nunca andadas, de un camino...

Las piedras y su don de estremecerte transfería a mi voz el enigma de lo nunca usado.

Caminaba
y observaba en el valle ventanas,
en los riscos las veredas azules del nomeolvides.

Así fue que mis palabras fueron tomando la forma intangible de un huerto.

Un huerto berceriano, me decía, en medio de ese sueño agreste de pandero cuadrado en cuya torre de ocultas zarzamoras se erigía la figura íntima de un verso.

Al final de ese trozo raído de un castillo, los arbustos pétreos de un silencio
vencido por el vuelo cercano de algún ave se posaba
en la arcaica esfera de una roca.

Monumentos naturales;
capicho indómito de un dios o de muchos dioses que habitaran la magma...

Un mugido de lluvia, de viento, de horas me abrazaban.

La desolada paz del abandono, la orfandad de las casas y ese frío interno,
me abrazaba con belleza inasible, y los pasitos de un trébol en aquel alto solar del abandono.



Isabel de Rueda

miércoles, mayo 30, 2012

ANDALUCÍA EN EL VERSO

       Biznaga de Poesía Andaluza


                                                                       Selección de poemas por
                                                    Inmaculada Calderón y An Patricia Santaella

                                                                              Prólogo
                                                                 Francisco Vélez Nieto


Ana Isabel Alvea Sánchez- Francisco Basallote - Rocío Biedma - Matilde Cabello Rubio - Inmaculada Calderón - Sara Catelar Lorca - Marilén Cosano Montero - Isabel de Rueda - Jorge Díaz - Paloma Fernández Gomá - Araceli S. Franco - Daniel García Florindo - José Gilabert Ramos - Manuel Guerrero Cabrera - Inés María Guzmán - Rafaela Hermes - Dolores Izquierdo Labrador - Juan Antonio Mora Ruano -Ángeles Mora - Josefa Parra - Carlos Pérez Torres - Antonio Ramírez Almansa - Filomena  Romero - Francisco Ruiz Noguera - Manuel Salinas - Pilar Sanabria Cañete - Ana Patricia Santaella - Francisco Vélez Nieto.



PRÓLOGO

Quienes se acerquen a esta "Antología de poesía andaluza actual" según su grado de conocimiento poético, pueden sufrir una decepción o una sorpresa agradable. Decepción por ver que esta antología compuesta por veintiocho poetas de muy distintos estilos y edades, se han dejado los tópicos en la cuneta de iniciar su andadura.

La sorpresa puede ser la claridad de contenido. Una muestra de poesía limpia que no necesita jacaranda alguna para mostrar lo exterior y lo interior, de la lírica que se hace en Andalucía que, sin pretender quedar por encima de las poéticas, ofrece un espacio propio y variado con una armonía y dulzura de tacto que sitúa a la poesía del Sur muy lejos de aquella boutade de Vázquez Montalbán, cuando los "Novísimos de Castellet" que consideraban a los poetas andaluces, "poetas de secano"

Esta "Antología de la poesía andaluza actual", más que muestra es panorámica de rico y variado contenido, que va deslizándose por la interioridad y exterioridad del amor y de la belleza del paisaje, mostrando fragmentos de la riqueza de esta tierra con acompasada visión, no sobria, sino de justa medida meditativa producto de desnudez apacible y al mismo tiempo seductora. Eso sí, de una seducción lírica donde lo armónico y susurrante evita todo ese andalucismo patriotico y politiquero de pueblo rancio y falso, que o del pueblo viejo que lleva en sus adentros civilizaciones magníficas y distintas, que componen su verdadera riqueza, pero que distorsionadas por la incultura voluntaria todavía, tanto perjudica la imagen real histórica y lírica del Sur. Naturalmente, como en toda antología poética, no están todos los que tenían que estar, históricamente inevitable.

Francisco Vélez Nieto
Poeta y Crítico Literario

Un lujo formar parte de esta Antología

Un regalo pasear nuevamente y respirar Córdoba. Sentir su murmullo en las intrincadas y arabescas calles donde pernoctamos.


Respirar la poesía, la amistad, respirar la risa que surge en cada esquina de nosotras mismas en ese florecer un miércoles cualquiera allí en los Arcos de pensiones sencillas pero luminosas...




Un regalo comprobar una vez más al presentar un libro y escuchar el sonido de su lira en un paseo allí por las Tendillas que las manos de ese bulevar de libros no están solas, ni tristes, ni poseen el estigma de lo incierto, que el papel como el verso se recicla y la biznaga expande su ancestral belleza en los aljibes que encierran la palabra.

Gracias Ana, mi querida Anita... ha sido una jornada corta pero intensa... me quedo con muchas pequeñas cosas vividas en esas hora del lujo inigualable que supone estar con los amigos compartiendo esa primavera en Córdoba en ese retornar el libro como protagonista.

Un lujo formar parte de esta antología. Felicitarte a ti, a Inmaculada, a Ediciones Depapel por esa biznaga que supone el trabajo bien hecho... En el recuerdo; los patios... con su deje romano, con sus flores, sus fuentes y su sensual hondura y simbolismo; así la visita que hicimos al palacio de Viana con los pequeños libros de poesía en la mano. La visita al Círculo de la amistad y sus majestuosas salas... y aquel conserje orgulloso y feliz de mostrarnos sus muchos tesoros pictóricos y artísiticos. Así vimos que Julio Romero de Torres también llegó a pintar en tonos de suaves verdes la belleza lánguida -muy desconocida al gran público- todo eso, en un encendido de luz como regalo.


Uno de los muchos rincones de la ciudad antigua de Córdoba


Tomando un té momentos previos a la presentación

Ediciones Depapel

En un instante del acto de presentación